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Desde edades tempranas la mayoría de los varones participan en juegos a la hora de orinar. Juegos de quien logra llegar el chorro de la orina más largo y con mayor fuerza, de cuál logra salpicar más y hasta tirar objetos

Cuando este chorro de orina disminuye su fuerza o su cantidad, cuando cuesta empezar a orinar o cuando solo se logra descartar gotas, es el momento de tomar cartas en el asunto. Son las banderas rojas que le indican al hombre que debe, indiscutiblemente, buscar ayuda ya que puede tener cáncer de próstata.

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez, que se encuentra solamente en el varón. Está localizada debajo de la vejiga, delante del recto, y rodea parte de la uretra (“caño de la orina”). Es la encargada de producir parte del líquido seminal.

Al ir envejeciendo, la próstata aumenta progresivamente su tamaño; llegando en algunos casos a crecer tanto que obstruye la uretra y dificulta la micción, y hasta podría ocasionar disfunción sexual. Esta enfermedad es conocida como hiperplasia prostática benigna (HPB). No es de naturaleza maligna, sin embargo, en ocasiones debido a la severa sintomatología que produce se indica tratamiento farmacológico o quirúrgico.

Esta enfermedad se vuelve más frecuente a medida que envejece el varón. Al igual que el cáncer de próstata, el cual es infrecuente en menores de 40 años.

Síntomas

Ambas enfermedades ocasionan sintomatología muy similar:

    • Ambas en estadios iniciales no suelen ocasionar síntomas (una próstata levemente aumentada de tamaño, independientemente de cuál sea su causa, no ocasionará efecto de masa y subsecuente compresión u obstrucción).
    • Al continuar aumentando el tamaño de la glándula, aparecerán:
  • Problemas para orinar: dolor, dificultad para empezar a orinar o goteo
  • Dolor en la parte baja de la espalda
  • Dolor al eyacular
  • Orina con sangre

Al ser casi indistinguibles clínicamente, el médico le solicitará más exámenes para conocer el por qué la próstata está crecida; es decir, el abordaje diagnóstico y terapéutico se debe sustentar en el examen físico y en pruebas de laboratorio, imágenes y biopsia.

Inicialmente se realizaran dos procedimientos. Ninguno suplanta al otro y siempre se deben valorar los resultados conjuntamente:

  • Tacto rectal, para valorar la consistencia, temperatura y tamaño de la próstata, y para buscar masas o cualquier cosa fuera de lo normal.
  • Antígeno prostático específico (PSA); el cual es un análisis de laboratorio, determinado a partir de una muestra sanguínea (extraída del brazo).

Estos mismos exámenes (tacto rectal y PSA) son la principal arma preventiva ante el cáncer de próstata; recomendados en los siguientes casos:

  • A partir de los 40 años en pacientes con factores de riesgo y de forma anual. Pacientes con familiares de primer grado afectados por cáncer de próstata.
  • Población general a partir de los 50 años y cada 2 años.

Si los resultados son anormales, el médico solicitará ampliar estudios como ecografías, resonancia magnética y biopsias.

Basado en estos datos el médico determinará si todo está bien, o podrá diagnosticar una HPB o un cáncer prostático, y así definir el manejo más adecuado para cada paciente.

  • El tratamiento de la HPB puede ser simplemente expectativo, farmacológico o quirúrgico
  • El tratamiento del cáncer de próstata suele depender del tipo de cáncer y la etapa en la que se encuentra este al momento del diagnóstico.

Entre las opciones de tratamiento se encuentran la cirugía abierta o a través de la uretra, radioterapia, terapia hormonal y quimioterapia; o una combinación de estas.

Un cáncer limitado a la glándula tendrá mejor respuesta al tratamiento que uno ya diseminado a estructuras extraglandulares.

Un monitoreo frecuente nos ayudará a establecer diagnósticos cada vez más tempranos, mejorando así la sobrevida. ¡Consulte a su médico!

Elaborado por Dra. Ana Alpízar

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